A pesar de las fronteras y los sucesivos conflictos que enfrentaban a los príncipes en la edad moderna, se han ido propagando las ideas defendidas por el humanismo. Es cierto que no afectaron en profundidad más que a una pequeña parte de la élite intelectual de la época pero eso fue suficiente para que se perpetuara en la historia este gran cambio. Los vehículos que hicieron posible esta difusión fueron la
imprenta de tipos móviles (inventada por
J. Gutenberg hacia 1440 que supuso todo una revolución cultural), los viajes (como los de
Erasmo de Róterdam a Italia e Inglaterra) y claramente la enseñanza de las universidades, que es el tema que vamos a desarrollar en este blog.
Durante la época moderna se produjo una renovación en todos los ámbitos de la enseñanza. En cuanto, a la enseñanza superior inicialmente planteaba una serie de problemas para sumergirse en estas renovaciones humanistas. Existían universidades orgullosas de su antigüedad y de sus privilegios y no veían con buenos ojos a los humanistas que criticaban su enseñanza esclerotizada. Por lo que se aposto en fundar nuevas universidades y renovar desde el interior a las ya existentes. Se fundaron universidades nuevas como la de
Alcalá de Henares fundada en 1509 por el
cardenal Cisneros con un cuerpo docente parcialmente reclutado en Italia, que enseguida se convirtió en centro de irradiación de
erasmismo en España. También se consiguió transformar desde dentro a las universidades más jóvenes, situando al frente a un hombre dinámico y convencido de las nuevas ideas, como por ejemplo en la
universidad de Vienafundada en 1465 y reformada por
Conrad Celtes, antiguo alumno de
Rudolf Agricola. En los siguientes apartados pasaremos a analizar más detalladamente la estructura interna y externa de las universidades y veremos las semejanzas y las diferencias que han existido durante este periodo entre las universidades en distintos espacios geográficos.